miércoles, 30 de mayo de 2007

Hay que limpiar de vez en cuando.

Como ando escaso de tiempo e inspiración, os mando la siguiente recomendación (y sin haberlo planeado, me salió un pareado): LIMPIAR DEBAJO DEL FRIGORÍFICO (O REFRIGERADOR). Esto es lo que ocurre cuando llevas al menos 3 meses sin hacerlo (más los que llevara Gaby sin limpiarlo en mi ausencia):PD: soy un pesado, pero puede que este finde empiece por fin mi experimento, lo que hará que esté muy atareado.
PDD: este sábado llega un amigo de España, lo cual me hará estar más atareado, y servirá de excusa para tomarme unas pequeñas vacaciones.

viernes, 25 de mayo de 2007

Visita de mis progenitores (VI). Cuernos Chuecos en La Petatera.

Eran las fiestas de Manzanillo (que duran sólo 20 días), y en el recinto ferial se encontraba ubicada la plaza de toros de “La Petatera”, tan famosa que llegó a ser la protagonista de un documental de Discovery Chanel. Y alguno se puede preguntar el porqué de su fama, pues simplemente porque es una plaza portátil realizada con madera y en la cual no se emplea ni un solo clavo para montarla. Todas las uniones están realizadas con amarres y nudos, y a pesar de su aparente precariedad, soporta hasta el pataleo conjunto de todos los asistentes a la plaza. Esto del pataleo es un acto muy usual en cada espectáculo, con el cual se pretende demostrar la consistencia de la plaza.
Pues para disfrutar al 100% de tal maravilla de la ingeniería, mis padres y yo fuimos a ver unos rodeos en dicha plaza. Se suponía que el show empezaba a las 7, pero se demoró una hora, y la gente empezaba a enojarse, pero al fin comenzó el espectáculo.

Era un concurso de “Rodeos Americanos”, en el que competían mexicanos, estadounidenses, un brasileño (que terminó ganando) y creo que 2 puertorriqueños. Mi madre y yo sospechamos que la chica que estaba sentada delante nuestra era la novia de uno de los participantes, porque cuando dicho participante salía a competir esta chica empezaba a chillar como una posesa, y 100 personas nos quedábamos perplejos mirándola, y ella a lo suyo: siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!! Vamoooooooooooooooooooooos!!!!! Uuuhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!
Lástima que su novio no pasó ni de la primera ronda, aunque eso vino bien para mantener la integridad de nuestros tímpanos.
Bueno, pues para amenizar la espera, un hombre que no tenía piernas empezó a bailar en el centro de la plaza, y después fue saludando a los concursantes mientras estos se preparaban; a uno se le apareció por debajo de los huevos, ja ja ja.
Luego vino el rodeo en sí, donde los concursantes, agarrándose con una solaq mano a una cuerda que rodeaba el torso del toro, tenían que aguantar 8 segundos encima de éste para puntuar, y luego los jueces decidían la puntuación. Lo más gracioso de todo erqa verles calentar, hacían los movimientos arrítmicos y contundentes que se hacen encima del toro, pero sin toro, parecían gilipollas, pero era algo importante para no lastimarse.





Bueno, pues tras todo el rodeo y la parafernalia que le seguía, vino una demostración de “Jaripeo”. El Jaripeo es una versión de los rodeos típica de México, y difiere de los rodeos de los iuesei en que, mientras los gringos se agarran con una mano y no usan espuelas, los chicanos no se agarran con las manos sino con 2 espuelas que clavan en el toro. La exhibición, de un joven de no más de 17 años fue IMPRESIONANTE. Imaginaros un cuerpo con los brazos al aire sacudido por la tremenda fuerza del toro, y el chaval lo hizo tan bien que el toro se cansó y dejó de convulsionarse y patalear. La verdad es que nos lo pasamos en grande, y tanto los rodeos como el jaripeo nos dejó una grata sensación.

Os muestro también una foto de cuando estuvieron desmontando la plaza, para que veáis su estructura interna.

jueves, 24 de mayo de 2007

Mientras ultimo la redacción de un par de cosas que tengo en el tintero, os dejo unos videos para que os entretengáis.


Mariposas monarca en Zitácuaro:


Así se preparan unos buenos chacales para comer:


Así es como se debe promocionar la leche en el mundo:

martes, 22 de mayo de 2007

Las vivencias de mi madre (I).

Bueno, pues para crear más confusión en la linealidad temporal de mis relatos, os muestro lo que mi madre ha escrito hasta el momento:

Por fin, después de tanto trajín, nervios, llego el día en que iniciamos el viaje a Manzanillo, México, para visitar a nuestro hijo.
Voy a contar un poco la historia de la preparación del viaje. Mi hijo, marcho a Manzanillo el día veinticinco de Enero, con el fin de hacer una investigación de corales, apoyado por una pequeña beca universitaria.
El ha terminado la carrera de biología, hacer esto es para ampliar conocimientos.
Yo trabajo en el aeropuerto Madrid Barajas, en una empresa de seguridad, cuya da servicio a los vuelos Americanos. Una compañera me comento el procedimiento a seguir, para que me saliera mas barato mi billete. Seguí los pasos que correspondía. Después de eso saque el billete a mi marido, normal, porque a el no le podían hacer lo que a mi, al no trabajar para la compañía aérea. A los pocos días de sacar en billete, me entero que yo estoy en stambay, hay fue cuando empezaron los nervios. Esto significa que si hay asiento disponible viajo y si no lo hay me quedo en casita.
Hable con mucha gente conocida que trabajan en el aeropuerto, la mayoría, por no decir todos, me aconsejaron que esperara a las aproximación de la fecha que había elegido para volar, fuese preguntando de vez en cuando como iba el vuelo y si veía muy complicado, pues entonces me sacaría el billete normal, como el de mi marido. La diferencia de uno a otro es que el mío me costo muy económico, cuando el de mi marido no. El ahorro me ha servido para gastármelo en ese MEXICO LINDO, pues es verdad que es precioso, a mi me ha dejado como si estuviera en una nube.
Por lo contado, lo conseguí, pero he de decir que he pasado unos días un poco alterada.
Estamos volando con la compañía Delta vuelo 109, con destino Atlanta, luego en Atlanta tomamos otro vuelo para México y allá, tomaremos un autobús hasta Manzanillo que es donde se encuentra nuestro hijo.
He de decir que agradezco ha un chico, por cierto Mexicano, que trabaja para la compañía Delta, el cual me mantuvo informada de como iba el vuelo. Me tranquilizaba ya que me decía que no me preocupara, que para ese día no iba a tener problemas. El pobre me tuvo que aguantar ya que de vez en cuando, le hacia preguntas acerca de las dudas que me surgían, chaval muchas gracias por todo.
Esta mañana no ha tenido que sonar el despertador, pues ya estaba despierta, antes de que sonara. Tras ducharme, tomar café, vestirme, peinarme y pintarme hemos salido de casa, sobre las siete y veinte. Nuestros otros dos hijos, maravillosos, uno casi poli y el otro casi mecánico de aviones, nos han llevado al aeropuerto.
Después de saludar a mis compañeros, facturar las maletas, hemos ido los cuatro a desayunar. A continuación, tras despedirnos de nuestros hijos, hemos pasado el control de pasaporte y nos hemos ido a la puerta de embarque, aunque antes hemos comprado unos encargos.
Me llaman por megafonía, pero no estoy ya que me encuentro en el baño. Es para darme el billete, de esta manera se confirma de que vuelo. Aunque antes de todo eso, ya había escuchado por radio que todos los stambay volaban.
Bueno, ya subidos y sentados, en el avión, el piloto nos da todas las explicaciones oportunas y nos desea un feliz vuelo.
Mis compañeras, entre ellas una apreciada amiga, cortan el trafico de la pista para dar salida al avión, cosa que yo también hago cuando me toca.
El avión se pone en marcha, era mi primera vez que volaba, y es fascinante pues me ha encantado la experiencia y me gustaría repetirla mas a menudo.
Alas doce y media nos ponen la comida, ensalada y elegimos pechuga de pollo asada con salsa de hierbas, acompañada de palitos de zanahoria, judías verdes y dados de patatas asadas, pan, mantequilla, galletas saladas, queso y de postre galletas de jengibre y café con leche. Antes de todo esto, nos ofrecen algo de beber y nos dan una bolsa de panchitos, de los que se comen.
Dos y quince tenemos ,distancia del viaje 1.058 mi, velocidad en tierra 713 Km/h, distancia recorrida 1.709 Km., temperatura en el exterior -25 grados y altitud 33.001 ft. Cuatro y veinte, velocidad en tierra 823, distancia recorrida 3.363, temperatura en el exterior -27 grados y altitud 10.971.
Cuando llegamos a Atlanta, tuvimos que esperar para que saliera el siguiente avión, con destino MÉXICO. Una vez allí tomaríamos el autobús con el destino final deseado MANZANILLO.

Día 21-04-07

Después de doce horas, de viaje, en camión, autobús para nosotros, llegamos a la estación de autobuses de Manzanillo. Bajamos del autobús y lo primero que ago es buscar con la vista a mi hijo, pero no lo veía, es que resulta que allá, no dejan entrar a los que no viajen, al ande, de donde paran los autobuses, de ahí que no lo veía. Cuando lo halle cerca de nosotros mi alegría fue completa, aunque el viaje fue muy largo, por un hijo se va, aunque sea, al fin del mundo.
Mi hijo esta guapísimo, ha dejado algo de peso y está morenito, o sea, que es un morenazo todo bueno. Me abrase a el y le di los besos que me dejo.
Salimos de allí y tomamos un taxi, hasta donde vive mi hijo. Nos pusimos fresquitos y fuimos a estirar las piernas. Nuestro estupendo guía, mi hijo, nos muestro los alrededores de donde vivía, nos enseño donde compraba, varios supermercados, estuvimos comiendo, como no los famosos tacos, nos pedimos uno cada uno y estaban estupendos. Lo del picante es a elección, pues ponen las salsas, individualmente, y el que quiere se hecha la que pica y el que no, pues no. Aparte de las salsas ponen, limón y sal gorda, siempre y los frijoles. Luego esta la cebolla, el guacamole, cilantro... nos lo comimos enterito acompañado de refresco y cerveza el que quiso. Tras quedar satisfechos, de la primera comida mexicana, fuimos a la playa. La pena es que había marea roja y el mar estaba muy sucio y había olas grandes. Ese día no nos bañemos, sintiéndolo mucho. Mi hijo nos dijo que era peligroso y que había algunos remolinos, por lo que me dio un poco de miedo. Tampoco había nadie en la playa, solo nosotros.
Bueno como el baño no fue posible, estuvimos andando un poco por la playa y luego para casa. Llegaríamos a las cinco y media, mas o menos, nos sentamos en el sofá y acabamos tumbados, uno en cada uno. Ya antes, mi hijo, nos aconsejo que nos fuéramos a la cama, pero no le hicimos caso y nos quedamos sobados, a los pocos minutos casi sin darnos cuenta. Cuando abrir los ojos, eran las nueve y pico, lo primero que vi fue a mi hijo recogiendo la ropa tendida y doblándola. Entonces le dije, ole mi hijo trabajando y su madre tumbada en el sofá durmiendo, tiene huevos el asunto.

lunes, 21 de mayo de 2007

Visita de mis progenitores (V). Tenacatita.

A mis padres le quedaba pocos días de vida (en México), y no quería que se fuesen sin ver algún arrecife de coral. Me aconsejaron ir a Tenacatita, en el estado vecino de Jalisco. Estuve un par de días sondeando cuánto se tarda en llegar, y de paso intentando encontrar a alguien que nos llevara, pero como se rajaron diciendo que se tardan 3 horas en llegar, tocó arriesgarse. Por la mañana temprano fuimos a rentar un coche, un Chevy, y nos dispusimos en nuestro empeño de llegar. Para evitar problemas debidos al desconocimiento de las normas de circulación mexicana, el conductor asignado fue un apuesto estudiante de Biología, de cuyo nombre no me acuerdo. Esas 3 horqas de camino fueron mentira, sólo tardamos 2, y eso que hicimos una parada y que nos equivocamos en un punto y tuvimos que darnos la vuelta.


Al llegar Tenacatita, o mejor dicho, a la playa no turística de Tenacatita, donde se encuentra el arrecife, quedamos contentos del lugar. No había apenas gente, el mar estaba claro, aunque algo fuerte, y donde estábamos era un pequeño istmo con playas a ambos lados. Tanteamos la playa de la derecha, donde un pelícano con el ala defectuosa nos dio la bienvenida (mi madre se asustó cuando la intentó picotear, le pasa por acercarse demasiado); pero el oleaje era tan fuerte que las chinas (o piedritas) de la playa te golpeaban por doquier con cada ola. Tras esto fuimos a la playa izquierda, donde nos esperaba el arrecife. Disponíamos de 2 visores con snorkel, y una cámara fotográfica sumergible, y un par de zapatillas específicas para andar por arrecifes. Tras las primeras dificultades (terreno lleno de salientes, dificultad de respirar con el snorkel por falta de práctica, empañamiento de visores…) logramos adaptarnos al medio y disfrutar del arrecife y la comunidad que lo acompaña (sobretodo peces).
Yo no pude resistirme a estar algo más de 10 minutos (que se me hicieron cortos) haciendo fotos al arrecife y a los peces que lo acompañaban, y eso que todavía no he contestado la oferta que National Geographic me hizo.
Tras este exhausto baño, y con un agujero en el estómago, nos fuimos a la playa turística, en busca de algún sitio para comer. A los 3 nos llamó la atención un restaurante llamado “Fiesta mexicana”, y allí fuimos de cabeza. La comida, simplemente impresionante, deliciosa; estuvo compuesta de un cóctel de camarones (ACLARACIÓN: aquí los camarones son langostinos), una orden de ceviche, unas quesadillas, de camarones rebozados (exquisitos) y del plato especial de la casa: filete de pescado rebozado y relleno de camarón, pulpo y aguacate (si mal no recuerdo). Y para no tener cortes de digestión, mi madre y yo nos fuimos corriendo a remojarnos en el mar (a menos de 50 metros de nuestra mesa).


Después nos fuimos los 3 a andar por la playa, y en el transcurso de este paseo mi vena National Geographic resurgió de nuevo, siendo mi presa esta vez la olas, y poco después los pelícanos de la zona. Mi mejor foto me costó un buen encontronazo con una ola, pero valió la pena.


Y tras el paseo y un baño de despedida, nos dispusimos a volver a casa, pero parando antes en el pueblo de Barra de Navidad. Allí tuvimos la suerte de disfrutar del espectáculo que puede brindar un gran banco de peces cercano a la playa y siendo asediado por cientos y cientos de aves (pelícanos y… ¿pagazas? ¿fumareles?, no los llegué a identificar, aunque se debió a mis lagunas en este campo). Lástima que no tuviera la cámara en ese momento, porque me la dejé en el coche, pero en nuestros cerebros esa imagen tardará en borrarse. También fuimos testigos de la ignorancia: una chica, de muy buen ver, se dedicaba a “salvar” a los pececillos que quedaban atorados en la arena de la playa con cada ola, exclamando (la chica) “Oh my god!”. La muy ignorante no era consciente de que con cada ola volverían a salir, y que los que salían servían de alimento para algunos pájaros que merodeaban por allá, sobre todo sanates. En resumidas cuentas, no estaba salvando vidas de peces, estaba haciendo el imbécil(desde mi punto de vista).

Pues poco más hay que contar de esta visita al arrecife de Tenacatita, a sus playas cercanas y a Barra de Navidad. Espero que las fotos sean de vuestro agrado.